La que nunca imaginaron.
Ethan fue escoltado fuera.
Su madre se marchó avergonzada.
Y volví a caminar por ese pasillo…
No como una novia abandonada.
Sino como una mujer que se negaba a rendirse.
Epílogo (Breve adelanto)
Un año después, estaba junto a mi esposo, Alexander Cross, en la gala más importante de la ciudad.
Las mismas personas que antes se reían…
Ahora me miraban con asombro.
Y cuando alguien se atrevió a susurrar:
«¿Acaso no era solo un tapadero?»
Sonreí.
«Nunca estuve esperando», dije.
«Solo esperaba al hombre indicado que reconociera mi valía».
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