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Llena una tina grande con agua tibia (a una temperatura agradable).
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Añade la cúrcuma, el jengibre, la sal y el vinagre. Mezcla bien.
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Sumerge los pies durante 20 a 30 minutos.
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Relájate, respira profundamente y deja que el calor haga su trabajo.
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Seca los pies suavemente y repite el proceso durante 3 días consecutivos.
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¿Por qué funciona?
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Cúrcuma y jengibre: reducen la inflamación y mejoran la circulación.
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Sal de Epsom y vinagre: ayudan a eliminar toxinas y equilibrar el pH.
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Agua tibia: estimula el sistema linfático y relaja el cuerpo.
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Este baño combina energía, calor y descanso, generando una sensación de bienestar total. Es una forma sencilla de reconectar con tu cuerpo y ayudar a tu sistema endocrino.