No había cuerpos.
Este fenómeno ha sido objeto de múltiples investigaciones científicas que combinan biología marina, química del océano profundo y procesos naturales de descomposición.
El Titanic descansa a unos 3.800 metros de profundidad en el océano Atlántico. En ese entorno extremo existen condiciones muy diferentes a las de la superficie.
Entre los factores que influyen en la desaparición de restos humanos el principal es la presión extrema del agua, también las temperaturas cercanas al punto de congelación, actividad de organismos marinos, composición química del fondo oceánico.
Cuando un cuerpo llega a esas profundidades, comienza un proceso natural en el que la fauna marina cumple un papel clave. En las zonas profundas del océano habitan organismos conocidos como carroñeros marinos, entre ellos:
– peces de aguas profundas
– crustáceos
– pequeños invertebrados
– bacterias marinas especializadas