Me quedé en silencio.
—Todavía no te perdono —continuó en voz baja—. Pero tampoco quiero perderte.
Le dije que ya era suficiente.
Más t
Ya basta.
Chris nos llevó a casa ayer mismo.
Susan se sentó a mi lado en el asiento trasero, con el hombro pegado al mío, como solía hacerlo cuando tenía doce años y nos acabábamos de conocer.
Chris no había hablado mucho desde que salimos del hospital, pero algo dentro de él había cambiado durante esos cuatro días.
⏬ Continua en la siguiente pagina ⏬