Parte 2 Cuando setecientos cuarenta niños fueron empujados al mar para morir en silencio, el mundo entero miró hacia otro lado.

Pero eligió actuar.

Jam Sahib Digvijay Singhji fue recordado como “el padre de los niños polacos”. En Polonia, su nombre quedó grabado en la memoria colectiva. Calles, escuelas, monumentos… no por riqueza, ni por conquista.

Sino por compasión.

Porque en un momento en el que el mundo decidió mirar hacia otro lado… él decidió mirar de frente.

Y responder.

La verdadera pregunta nunca fue por qué ayudó.

La pregunta es más incómoda:

¿Por qué los demás no lo hicieron?