Una costumbre que sigue vigente
Aunque las formas de despedida han cambiado con el tiempo, la costumbre de no dejar solo a un muerto continúa presente en muchas partes del mundo.
Más allá de las creencias personales, esta práctica refleja algo profundamente humano: el deseo de acompañar a quienes fueron importantes en nuestra vida hasta el último momento.
En definitiva, no se trata solo de una tradición antigua, sino de un gesto cargado de significado, respeto y memoria.