Doña Carmen no respondió.
Y ese silencio confirmó todo.
Sofía se llevó la mano al pecho.
“Me dijiste que Mariana había exagerado.”
“Yo hice lo que tenía que hacer”, soltó mi mamá. “No iba a permitir que una mentira arruinara una buena familia.”
Ahí fue cuando Alejandro dejó de ser amable.
“Usted no protegió a nadie”, dijo. “Usted destruyó a su hija porque no podía presumirla.”
Mi mamá quiso hablar, pero esta vez nadie la rescató.
Y justo cuando parecía que ya no podía haber más tensión, Sofía dijo algo que nos dejó helados:
“Entonces también mentiste sobre mi bebé, ¿verdad?”