👉 “¿Estás con ella?”
👉 “Ella me hace sentir vivo otra vez,” dijo, como si estuviera haciendo una audición para un monólogo de ruptura.
👉 ¿Vivo?
👉 “Tenemos seis hijos, Cole. ¿Qué crees que es esto, un coma?”
👉 “No lo entenderías,” dijo. “Ya no te ves a ti misma. Antes te importaba cómo te veías. Cómo nos veíamos.”
👉 Me quedé mirándolo.
👉 Siguió: “¿Cuándo fue la última vez que te pusiste ropa de verdad? ¿O algo que no estuviera manchado?”
👉 “Ya no te ves a ti misma.”
👉 Mi respiración se cortó. “¿Así que eso es todo? ¿Estás aburrido? ¿Encontraste a alguien con mejores leggings y abdominales más firmes, y de repente los últimos dieciséis años son qué? ¿Un error?”
👉 “Te has descuidado,” dijo con frialdad.
👉 Eso cayó como una bofetada.
👉 Parpadeé, lenta y furiosa. “¿Sabes qué es lo que he dejado? Dormir. La privacidad. Comer caliente. A mí misma. Me dejé a mí misma para que tú pudieras perseguir ascensos y dormir los sábados mientras yo evitaba que nuestra casa y nuestros hijos se incendiaran.”
👉 Él puso los ojos en blanco.
👉 “Siempre haces esto.”
👉 “¿Hacer qué?” solté.
👉 “Convertir todo en una lista de sacrificios. Como si tuviera que agradecerte que hayas elegido estar cansada.”
👉 “Yo no elegí estar cansada, Cole. Te elegí a ti. Y tú me convertiste en madre soltera sin siquiera molestarte en cerrar el frigorífico.”
👉 Abrió la boca como si fuera a discutir.
👉 Luego la cerró otra vez. Cogió la botella y la dejó.
👉 “Me voy.”
👉 “¿Cuándo?”
👉 “Ahora.”
👉 Me reí, corta y cruel. “¿Ya hiciste la maleta?”