Entre las figuras más recordadas del cine y la televisión de las décadas de 1970 y 1980 se encuentra Meg Foster, una actriz cuya mirada intensa y sus inconfundibles ojos azul claro la convirtieron en una presencia única en la pantalla.
Su rostro no pasaba desapercibido. Muchos críticos y espectadores coincidían en que tenía unos de los ojos más impactantes del cine, capaces de transmitir misterio, fuerza y profundidad en cada escena.
Sus primeros pasos en el cine
Meg Foster nació en Pennsylvania, Estados Unidos, y desde joven mostró interés por la actuación.
Su carrera comenzó a tomar forma a finales de los años 60 y principios de los 70. Uno de sus primeros trabajos destacados fue en la película Adam at 6 A.M., donde actuó junto a Michael Douglas.
Ese proyecto marcó el inicio de una trayectoria que la llevaría a participar en numerosas producciones de cine y televisión.
Durante los años siguientes, Foster apareció en varias series populares de televisión y películas de Hollywood.