CONFESIÓN: ME CASÉ CON UN VIEJO DE 75 AÑOS PARA PAGAR EL HOSPITAL DE MI MAMÁ, PERO DESCUBRÍ QUE ERA UN JOVEN MILLONARIO USANDO UNA MÁSCARA Y ME DIJO QUE “TODO FUE UNA PRUEBA PERSONAL” PARA ENCONTRAR AMOR REAL.

Parte 2

— No des ni 1 paso más — susurró Ximena, retrocediendo bruscamente hasta chocar contra 1 de los libreros de caoba —. ¿Qué clase de psicópata eres?

El hombre levantó las 2 manos despacio. Ya no había rastro de la postura encorvada ni de la debilidad falsa. Vestía 1 camisa blanca ajustada que revelaba 1 complexión atlética. Su respiración era tranquila, y su mirada, ahora sin los lentes de contacto opacos, era de 1 verde oscuro y calculador.

— Me llamo Damián Montenegro — dijo con 1 tono de voz claro y profundo, sin la ronquera fingida —. Don Fausto era mi padre. Murió hace 5 años en Suiza. La junta directiva mantuvo su imagen viva para no desplomar las acciones del conglomerado. Yo tomé su lugar en público usando el disfraz para eventos clave. Pero esta boda… esto fue 1 decisión personal.

El pecho de Ximena subía y bajaba rápidamente. Sintió 1 oleada de náuseas.

— ¿1 decisión personal? ¿Te divierte comprar mujeres vulnerables disfrazado de anciano para ver cómo se humillan?

— ¡No! — La voz de Damián resonó fuerte en las 4 paredes, mostrando la grieta 1 en su fachada —. ¡Para ver quién es real! Llevo 10 años rodeado de mujeres de Polanco y San Pedro que solo ven el maldito dinero. Que me sonríen porque soy Damián Montenegro. Quería saber si existía 1 sola mujer en este país capaz de sacrificarlo todo por amor a su familia, sin importar la apariencia, el asco o el estigma.

Las lágrimas inundaron los ojos de Ximena. No eran de tristeza, eran de 1 rabia volcánica.

— Me investigaste.

— Tuve a 4 investigadores siguiéndote durante 3 semanas. Vi cómo dejabas de comer para comprar las medicinas de tu madre. Vi a tu hermano llorando en la banqueta. Supe que no eras interesada.

Ximena agarró 1 pesado pisapapeles de mármol del escritorio y lo arrojó con todas sus fuerzas contra el espejo. El cristal estalló en 1000 pedazos.

— ¡Eres 1 enfermo! — gritó ella, con la voz rota —. Me casé contigo por terror. Porque mi madre se asfixiaba. Lloré 4 noches seguidas pensando en el momento en que me tocarías. ¿Y crees que esto demuestra mi nobleza? ¡Demuestra tu crueldad! Me usaste como 1 experimento de laboratorio porque tu ego de niño rico estaba herido.

Damián intentó acercarse, con el rostro pálido.

— Ximena, ahora tu familia está a salvo. Puedes tener la vida que…

— No quiero nada que venga de tus manos manchadas de mentiras — lo cortó ella.

Esa misma madrugada, antes de que el reloj marcara las 5, Ximena cruzó la inmensa puerta de hierro de la mansión. Llevaba solo la ropa con la que había llegado el día 1. Dejó atrás las tarjetas, las joyas y la farsa. Al salir a la avenida fría y vacía, supo que el verdadero infierno acababa de empezar, porque los hombres como Damián no dejaban ir a sus presas tan fácilmente.