“Everyone called me crazy for marrying a 60-year-old woman,” but on our wedding night I saw a mark on her shoulder, I heard “I have to tell you the truth” and I understood that my whole life had been a lie

Cuando ella quiso irse, él no la dejó.

Cuando quedó embarazada, comprendió que el niño no sería un hijo para Octavio, sino un heredero al que podría controlar como a una simple propiedad.

—Sabía que si intentaba huir contigo en brazos, nos encontraría —dijo, ahora llorando—. Y si te encontraba, te haría suyo.

La palabra me golpeó antes de que pudiera detenerla.

Contigo.

Sentí un zumbido en los oídos.

—No.

—Sí, Efraín.

—No.

—Tú eres ese hijo.