Hace tres años, sus siete hijos fueron arrojados al río por su propio marido... Hoy, regresa como la mujer más poderosa para vengarse sin piedad.

Lucía se retiró.

"No... eso no puede ser..."

Valeria dio un paso adelante.

—"Esto... es solo el principio."

Pero justo cuando todos pensaban que la verdad saldría a la luz...

Las puertas del salón se abrieron bruscamente.

Un hombre desconocido vino corriendo, gritando:

"Señorita Victoria... ¡Hay algo que necesitas ver ahora mismo!"

Valeria frunció el ceño.

"¿Qué está pasando?"

El hombre dudó un segundo... como si no supiera cómo decirlo.

—"Uno de los niños... Puedes... seguir vivo."

El mundo se detuvo.

Valeria sintió que su corazón dejaba de latir.

—"¿Qué... ¿Has dicho?"

El hombre tragó saliva.

—"No todos murieron..."

Un silencio absoluto cayó sobre el salón.

Y a ojos de Valeria... Por primera vez en tres años...

Apareció algo más allá del odio.

Esperanza.

Pero también...

Un miedo profundo.

Porque si uno sobrevivía...

Así que alguien... Lo ocultó.

La traición... Era mucho más grande de lo que imaginaba.

El salón, que segundos antes estaba hirviendo con la tensión de la venganza inminente, se sumió en un vacío de incredulidad. Valeria—o Victoria, como la conocía ahora el mundo—sintió cómo el suelo desaparecía bajo sus tacones de aguja. La imagen de Sebastian palidecido en la pantalla gigante se volvió borrosa.