Aquí tienes la traducción al español (adaptada y fluida):
El mazo golpeó.
Un sonido seco y definitivo que resonó en la sala antes de dar paso a un silencio pesado.
« Culpable. Este tribunal lo condena a cadena perpetua. »
La voz de la jueza Lenora Kline era firme, marcada por la experiencia. No era la primera condena de ese tipo que dictaba, y se notaba.
Alrededor de la sala, la gente empezó a moverse rápidamente.
El fiscal cerró su expediente.
El abogado defensor bajó la cabeza.
El alguacil dio un paso adelante.
El caso parecía terminado.
Pero no lo estaba.
Una petición que no debería haber significado nada.
Carter Halston estaba allí, con su uniforme naranja, las muñecas esposadas, los hombros tensos pero no vencidos.
Tragó saliva.
« Su Señoría… entiendo el veredicto ».
Su voz era áspera, pero controlada.
« No le pido que cambie nada. »
Hizo una pausa.
« Solo tengo una petición. »
La jueza Kline lo observó.
« Continúe. »
« Mi hijo nació la semana pasada », dijo Carter.
« Aún no lo he tenido en mis brazos. Ni una sola vez. »
Su mirada se dirigió brevemente al fondo de la sala.
« ¿Podría sostenerlo… un minuto? »
El tribunal dudó.
La jueza no respondió de inmediato.
No era un procedimiento habitual. Pero tampoco era peligroso.
Se giró ligeramente hacia el alguacil.
« Si el niño está presente —dijo— y la seguridad puede supervisarlo, le concederé un minuto. »
No era misericordia.
Era humanidad.
La puerta lateral se abrió.
Una joven entró, sosteniendo a un recién nacido envuelto en una suave manta.
Kira Maren.
Los presentes la reconocieron. Había asistido a todo el juicio, siempre en silencio.
Hoy era diferente.
No solo cansada.
Abrumada.
Se acercó lentamente, como si cada paso pesara.
Las esposas de Carter fueron retiradas.
Dudó antes de extender las manos.
Sus manos —grandes, ásperas, marcadas por cicatrices— temblaban ligeramente.
Kira colocó al bebé en sus brazos.
La sala entera se quedó inmóvil.
Carter bajó la mirada.
Y algo cambió en su rostro.
« Hola… pequeño », murmuró.
« Perdón por no haber estado cuando llegaste. »
Su voz se quebró, pero logró recomponerse.
Al principio, el bebé estaba tranquilo.
Entonces—
De repente, algo cambió.
El niño se tensó.
Su respiración se alteró.
Y luego lloró.
No suavemente.
Un llanto agudo y desgarrador que atravesó toda la sala.
Carter ajustó instintivamente su agarre.
« Tranquilo… estoy aquí », susurró.
Pero el llanto no cesaba.
Kira se llevó la mano a la boca, visiblemente afectada.