El amor, en otras formas
Con el tiempo, el amor se transforma. Se vuelve menos intenso, pero más expansivo. Encuentra su lugar en conversaciones tranquilas, citas frecuentes, sonrisas compartidas. No reemplaza nada; lo enriquece. Y nos recuerda que el corazón no tiene edad para abrirse de nuevo, de forma diferente, pero con emoción genuina .
A veces la vida nos demuestra que incluso después de muchos años, todavía puede ofrecernos nuevos comienzos, discretos pero profundamente reconfortantes.