Para mi cumpleaños número 85, un joven me regaló un sobre de mi difunto marido.

El amor, en otras formas
Con el tiempo, el amor se transforma. Se vuelve menos intenso, pero más expansivo. Encuentra su lugar en conversaciones tranquilas, citas frecuentes, sonrisas compartidas. No reemplaza nada; lo enriquece. Y nos recuerda que el corazón no tiene edad para abrirse de nuevo, de forma diferente, pero con emoción genuina .

A veces la vida nos demuestra que incluso después de muchos años, todavía puede ofrecernos nuevos comienzos, discretos pero profundamente reconfortantes.