Mariana no podía creer lo que estaba a punto de pasar…
PARTE 2
A la mañana siguiente, DataNova MX parecía un edificio esperando sentencia.
Había guardias en recepción, ejecutivos caminando de un lado a otro y rumores corriendo por los pasillos: el grupo comprador había cerrado la operación durante la madrugada. Supuestamente, una nueva administración tomaría el control y aprobaría el plan de reestructura.
Mariana llegó con un vestido azul marino, el único saco decente que tenía y el corazón hecho nudo. No había dormido. No había renunciado. Eso ya le parecía un acto de valentía.
Verónica estaba junto a los directores, impecable en un traje negro, sosteniendo una carpeta de piel. Dentro llevaba Aurora, el proyecto robado.
Cuando vio a Mariana, sonrió apenas.
Era una sonrisa que decía: acuérdate de tu lugar.
Las puertas de cristal se abrieron.
Entró un hombre mayor con bastón, traje gris oscuro y el cabello plateado perfectamente peinado. No había lodo, no había saco mojado, no había temblor en sus manos.
Pero Mariana reconoció sus ojos.
Era el anciano de la cafetería.
El murmullo se apagó.
“Don Elías Cárdenas”, susurró alguien.
Mariana dejó de respirar. Elías Cárdenas no era un indigente cualquiera. Era el fundador de DataNova, el hombre que había construido la empresa veinte años atrás y que, según los rumores, había sido desplazado por una facción del consejo.
Verónica fue la primera en acercarse.
“Don Elías, qué honor tenerlo de regreso. Soy Verónica Salcedo, directora de estrategia. Preparé una propuesta para asegurar el futuro de la compañía.”
Elías no tomó su mano.
Miró por encima de ella, directo a Mariana.
Caminó hasta donde estaba la analista junior y, frente a todos, inclinó la cabeza con respeto.
“Buenos días, Mariana.”
Cien personas voltearon.
Verónica se puso blanca.
“Buenos días, don Elías”, alcanzó a decir Mariana.
Él se volvió hacia los elevadores.
“Verónica, lleve su propuesta a la sala del consejo. Mariana viene con nosotros.”
Verónica apretó la carpeta.
“Con respeto, la junta es sólo para dirección.”
Elías la miró por fin.
“Primer error de la mañana: usar la confidencialidad como cortina para tapar un robo.”
Nadie dijo nada.
En la sala del consejo, Verónica conectó su computadora. La pantalla mostró:
PROYECTO AURORA
Modelo de reestructura humana y financiera
Verónica Salcedo
Mariana sintió rabia en la garganta.
Verónica comenzó hablando de “optimización de personal” y “recortes agresivos”. Pero Aurora no era eso. Mariana lo había construido para salvar empleos, no para destruirlos.
Una consejera preguntó:
“Este gráfico indica que los mayores desperdicios están en contratos duplicados y bonos ejecutivos. ¿Por qué habla usted de despidos?”
Verónica titubeó.
“Porque el personal es el ajuste más rápido.”