Las palabras de Milan y Sasha sobre su madre no suenan ensayadas ni forzadas. Al contrario, transmiten una naturalidad que conmueve. Hablan de Shakira como alguien cercana, protectora, divertida y, sobre todo, presente. Para ellos, su mamá no es solo una estrella mundial que llena estadios, sino la persona que los despierta cada mañana, los anima cuando se sienten inseguros y los abraza cuando necesitan consuelo.
En distintos momentos, los niños han dejado ver que entienden perfectamente que su madre ha pasado por etapas complicadas. Aun así, lejos de mostrar tristeza, lo que reflejan es admiración. La describen como una mujer fuerte, valiente y capaz de levantarse incluso cuando las cosas no salen como se espera. Esa visión dice mucho del ambiente emocional en el que están creciendo y del mensaje que Shakira les ha transmitido sin necesidad de grandes discursos.
No es común escuchar a niños hablar con tanta claridad sobre la fortaleza emocional de un adulto, pero en este caso se nota que han sido testigos directos de todo. Han visto a su madre trabajar, reinventarse y sonreír incluso cuando el mundo parecía estar observando cada uno de sus pasos. Para ellos, eso no es fama, es ejemplo.
Uno de los aspectos que más ha llamado la atención es cómo describen la manera en que Shakira equilibra su vida profesional con la maternidad. Según cuentan, ella siempre busca espacios para compartir con ellos, sin importar lo apretada que esté su agenda. Ya sea en casa, en viajes o incluso en medio de compromisos laborales, siempre encuentra la forma de estar presente, de escuchar y de acompañar.