Una promesa imposible de olvidar
Una noche, me pidió que le prometiera algo.
Que seguiría adelante.
Pase lo que pase.
No quería oír esas palabras. Pero se lo prometí de todos modos.
Y tras su partida, esa promesa se convirtió en una carga silenciosa que llevé conmigo cada día.
Me refugié en el trabajo, en los kilómetros, en el movimiento constante. Porque detenerme significaba pensar. Y pensar dolía demasiado.
El secreto oculto en la nieve
Años después, mientras ordenaba mis cosas, tomé a Snow entre mis manos.
Se había convertido en un objeto del pasado, pero aún cargado de recuerdos.
Y ahí fue donde lo descubrí.
Un pequeño mensaje escondido en el interior.
Una nota escrita por Emilie.
Su voz, sus palabras, su última conexión conmigo.
Un mensaje que lo cambia todo
Al leer lo que había dejado atrás, todo volvió a su mente de golpe.
Los viajes. Las risas. Las promesas. Los silencios.
Y, sobre todo, ese vínculo invisible que ella había querido preservar incluso más allá de todo.
Neige no era solo un juguete.
Él fue testigo.
Un refugio.
Una parte de ella que se quedó conmigo.
Continúa a pesar de todo
Aún hoy, Neige me acompaña en mis viajes.
Sigue ahí, en silencio, igual que en los viejos tiempos.
Y cada kilómetro me recuerda algo sencillo pero esencial: seguir adelante, incluso cuando todo parece haberse detenido.
Porque, en el fondo, eso fue lo que me preguntó.
Y eso es lo que hago, día tras día.