Parte 1
Volví a casa antes de lo previsto tras un viaje de trabajo. No esperaba que ese regreso cambiara todo.
Al entrar en la cocina, vi a mi hija Lily de pie junto a la puerta. Estaba callada, más de lo normal. A su lado estaba Kate, la hermana de mi esposa, en quien había confiado desde su fallecimiento.
Algo no encajaba.
Lily no corrió a abrazarme. Ni siquiera sonrió. Evitaba mirarme.
—¿Estás bien? —le pregunté con suavidad.
Kate respondió antes que ella:
—Está cansada. Últimamente ha estado difícil.
Pero no me convenció.
En ese momento, escuché a mi hijo Owen toser desde su habitación. Subí rápidamente a verlo. Estaba despierto, inquieto, y eso me preocupó.
Cuando volví, noté que Lily seguía en silencio. Esperó a que estuviéramos solos y luego susurró:
—Papá… he estado escribiendo cosas para no olvidarlas.
En ese instante supe que algo importante estaba pasando.