No pude asistir a su evento de promoción después de lo que le hizo a mi vestido.

En el interior del Hotel Royal Monarch, el salón de baile resplandecía con una elegancia discreta. Lámparas de araña de cristal proyectaban un cálido resplandor sobre los pulidos suelos de mármol, mientras que la música suave y las conversaciones en voz baja creaban un ambiente festivo. En el centro se encontraba Adrian Cole, seguro y sereno, saludando a sus colegas como si la velada girara en torno a él. A su lado, Vanessa Blake lo acompañaba con aplomo; ambos parecían irradiar éxito. Adrian habló con orgullo del momento culminante de la noche: la inusual presencia de la presidenta de la compañía. Se comportaba como un hombre que ya había alcanzado la cima, sin saber que su seguridad estaba a punto de ponerse a prueba.

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