NUNCA LE DIJE A MI EXMARIDO NI A SU FAMILIA ALTANERA QUE YO ERA LA ÚNICA DUEÑA DE LA EMPRESA MULTIMILLONARIA DONDE TODOS ELLOS TRABAJABAN. PARA ELLOS, YO NO ERA MÁS QUE UNA “ESPOSA POBRE, EMBARAZADA Y ESTORBOSA” A LA QUE HABÍAN SOPORTADO… HASTA QUE LLEGÓ EL DÍA EN QUE DECIDIERON ECHARME DE SU CASA.

Me llamo Victoria. Tengo veintiocho años. Estuve casada durante tres años con Alejandro. Él me conoció como una mujer sencilla que trabajaba en una pequeña florería en Coyoacán, en Ciudad de México. Lo amé de verdad, y por eso, cuando me pidió matrimonio, acepté con todo el corazón. Pero lo que él jamás supo fue que aquella florería no era más que uno de mis pasatiempos. Mi verdadero nombre es Victoria Altamira: la única heredera y directora ejecutiva en secreto de Grupo Altamira Global, el conglomerado de bienes raíces y tecnología más poderoso de América Latina.

Oculté mi fortuna porque quería experimentar el amor verdadero. Quería que Alejandro me amara por quien soy, no por el dinero que hay en mi cuenta bancaria.

Cuando nos casamos, hice que Alejandro entrara discretamente a trabajar en mi empresa como Senior Manager, por medio de personas de mi confianza. También ayudé a que su madre, doña Rebeca, consiguiera un puesto como consultora dentro del corporativo. Ellos creyeron que todo se debía únicamente a su talento. Gracias al gran sueldo y a los beneficios que la empresa les concedió —beneficios que yo misma autoricé en silencio—, comenzaron a enriquecerse. Compraron una gran casa y autos de lujo. Y al mismo tiempo que crecía su riqueza, también crecía su soberbia.

La expulsión de la embarazada

Tenía siete meses de embarazo de nuestro primer hijo cuando todo cambió por completo.

Una noche, Alejandro llegó a casa con un sobre manila en la mano. Detrás de él venían su madre, doña Rebeca, y su amante, Fernanda, una mujer que también trabajaba como ejecutiva en Grupo Altamira Global.

Firma esto —ordenó Alejandro con frialdad, arrojando los papeles del divorcio sobre la mesa del comedor.

Miré los documentos y luego mi enorme vientre.

¿Alejandro? ¿Qué significa esto? Estoy embarazada.

Doña Rebeca soltó una risa llena de desprecio.

¿Y de verdad crees que porque estás embarazada vas a seguir en la vida de mi hijo? Victoria, por favor, abre los ojos. Mi hijo será nombrado Vicepresidente de Grupo Altamira la próxima semana. ¿Y tú? No eres más que una mujer pobre, sin ambición y una carga que bastante hemos soportado.

La señora Rebeca tiene razón —intervino Fernanda con tono altanero, aferrándose al brazo de Alejandro—. Alejandro necesita una esposa que esté a su altura. Una mujer con clase, con presencia y que aporte algo a su carrera. Mírate nada más… pareces la muchacha del servicio.

Miré a Alejandro, esperando que defendiera al menos a nuestro hijo.

Pero él solo me devolvió una mirada llena de desprecio.

Ya firmé mi parte, Victoria. No vales nada y no has aportado nada a mi vida. Lárgate de esta casa. No necesito una mantenida ni un hijo que venga a frenarme ahora que estoy a punto de llegar a la cima —dijo sin la menor compasión el hombre a quien una vez le entregué mi vida.

No lloré.

En lugar de suplicar, sentí cómo se apagaba la última gota de amor que me quedaba por él.

Tomé la pluma y firmé los papeles del divorcio con absoluta calma.

Está bien. Solo espero que no se arrepientan de esto —respondí con voz helada.

Tomé mi pequeña bolsa y salí caminando de aquella casa, dejándolos atrás entre carcajadas y celebraciones por mi partida.

El día del ascenso

Pasó una semana.

Ese día se celebró la reunión de consejo más importante del año en la gigantesca sede de Grupo Altamira Global, en Paseo de la Reforma, Ciudad de México. También era el día en que Alejandro esperaba que anunciaran su ascenso como Vicepresidente de Operaciones.

Dentro del elegante salón del consejo estaban Alejandro, Fernanda y doña Rebeca. Llevaban sus trajes más caros y estaban sentados junto a los principales ejecutivos y miembros del consejo directivo.

Estoy tan orgullosa de ti, hijo —dijo doña Rebeca con una sonrisa satisfecha—. Escuché que hoy asistirá la misteriosa CEO de la empresa. Tienes que impresionarla para seguir subiendo.