Parte 2 Ocho meses después de nuestro divorcio, mi exmarido me llamó para invitarme a su boda

Parte 2 :
Decidí tomar el control.
—Dígale que espere en la sala de visitas. Yo bajo en diez minutos.
Diego me miró, incrédulo.
—¿Vas a hablar con ella?
—Voy a evitar que grite aquí —dije—. Y voy a decir la verdad.
Me puse la bata encima del pijama y le pedí a la enfermera que vigilara a Emiliano. En la sala, Camila estaba de pie con el celular en la mano y los ojos hinchados. Al verme, fue directa:
—¿Eres Valeria? Dime si ese bebé… es de Diego.
—Sí —contesté—. Se llama Emiliano. Nació hoy. Diego es el padre.
Camila tragó saliva y giró hacia él.
—Me dijiste que no había nada pendiente —le reclamó—. Me dijiste que tu pasado estaba cerrado.
Diego intentó acercarse, pero levanté la mano.
—Déjala hablar. Esto lo provocaste tú.
Camila volvió a mí, tensa.
—¿Y tú qué quieres? ¿Dinero? ¿Arruinar mi boda?
Se me escapó un suspiro cansado.
—Quiero tranquilidad y responsabilidad. Mientras ustedes elegían flores, yo estaba pariendo. Si se casan o no, no es mi guerra. Mi guerra es que Emiliano tenga un padre presente y un acuerdo claro, con fechas y obligaciones.
El silencio pesó. Camila bajó la mirada; por un segundo pareció más triste que enojada.
—Yo no sabía nada —susurró—. Nadie me lo contó.
—Lo sé —dije—. Y no merecías enterarte por una foto.
Diego murmuró:
—Tuve miedo. Pensé que me dejarías.