Abrí uno de los paquetes…

Abrí uno de los paquetes…

Dentro había billetes de quinientos pesos cuidadosamente enrollados.

Por un momento pensé que estaba viendo mal.
Mis manos comenzaron a temblar.

Abrí otro paquete.

También dinero.

Abrí otro.

Y otro.

Cada pequeño envoltorio estaba lleno de billetes perfectamente doblados. Había tantos que los zapatos estaban completamente rellenos.

Me quedé sentado en la silla frente al armario, con la caja sobre las rodillas, tratando de entender lo que estaba pasando.

Conté algunos paquetes.

Diez.

Quince.

Veinte.

Dentro de cada zapato había más.

Cuando terminé de contar, el corazón me latía tan fuerte que podía escucharlo en mis oídos.