Te levantas… y no parece importante.
Un vaso de agua.
Nada más.
Algo tan simple que casi nadie le da valor.
Pero después de horas durmiendo…
tu cuerpo está en un estado distinto.
Ha pasado toda la noche sin líquidos.
Sin hidratarse.
Sin reponer.
Y eso cambia más cosas de lo que crees.
Porque el agua no es solo “quitar la sed”.
Es parte de casi todas las funciones del cuerpo.
Transporta nutrientes.
Elimina desechos.
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