La Viuda Rogó Por Refugio Al Hacendado Agonizante… El Oscuro Secreto Familiar Que Descubrió Te Dejará Sin Aliento

PARTE 1

El sol de las 12 del mediodía en los áridos campos de Jalisco no tenía piedad. Caía a 40 grados sobre la tierra seca, levantando 1 nube de polvo fino que se adhería a las botas de cuero desgastadas de Julia y al dobladillo de su vestido de algodón. Antes era de 1 color azul vibrante, pero ahora estaba descolorido por el sudor, el tiempo y los innumerables lavados. En sus brazos, cargaba 1 pequeño fardo de tela que contenía todo su patrimonio: 1 cambio de ropa, 1 retrato arrugado de su difunto marido y 1 vacío en el pecho que pesaba más que los 10 kilos de pena que arrastraba.

A 2 kilómetros de distancia, divisó el enorme portón de la Hacienda Los Girasoles. Estaba hecho de madera de mezquite maciza, castigado por 15 años de abandono, pero aún imponente. Atrás quedaba el pueblo, un lugar donde las miradas de desconfianza y los murmullos herían más que el hambre. Para la gente de allí, 1 mujer viuda de 26 años, sin dinero y sin familia, no era más que 1 carga o 1 peligro. Por eso, frente a ella solo existía ese camino de tierra y esa puerta cerrada. La cerca de alambre de púas se extendía por 500 metros a cada lado, delimitando 1 territorio vasto, rico en agaves, pero sepultado en un silencio sepulcral. El aire olía a tierra seca y a pencas asadas. Con 1 mano que temblaba por la deshidratación y el agotamiento crónico de 3 días sin comer adecuadamente, Julia empujó el pesado portón de hierro.

El chirrido metálico resonó por los 4 rincones de la propiedad. La casa principal se alzaba sobre 1 colina suave, 1 imponente construcción de adobe y cantera rosa, con 1 balcón adornado por arcos. Sin embargo, había algo profundamente perturbador en esa quietud. No ladró ni 1 solo perro, no apareció ni 1 peón a caballo. Solo se escuchaba el zumbido de 100 insectos bajo el sol. Julia caminó 50 pasos hasta la puerta principal de roble. Había 2 macetas con flores muertas en la entrada, testigos de 1 abandono reciente. Golpeó la madera 3 veces. El sonido retumbó en el interior. Nada. Volvió a golpear, esta vez con las 2 manos.

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