Mastica esto antes de dormir: un hábito que puede ayudar a tu memoria con el tiempo.

Con el paso de los años, muchas personas empiezan a notar pequeños olvidos que antes no eran tan frecuentes. De pronto cuesta más recordar un nombre, una palabra tarda en aparecer o uno entra a una habitación y por un momento olvida a qué fue. Estas situaciones pueden generar preocupación, especialmente después de los 60.

Aunque el envejecimiento influye en algunos cambios del cuerpo, eso no significa que la memoria esté condenada a deteriorarse sin remedio. Los hábitos diarios, el descanso nocturno y la alimentación también cumplen un papel muy importante en la salud del cerebro. De hecho, ciertos alimentos pueden convertirse en aliados valiosos cuando se incorporan de forma constante a la rutina.

La noche es un momento clave. Mientras dormimos, el cerebro organiza información, refuerza recuerdos y realiza tareas de reparación fundamentales. Por eso, elegir bien lo que comemos antes de acostarnos puede marcar una diferencia en cómo nos sentimos mentalmente al día siguiente.

A continuación, te comparto una selección de alimentos que suelen destacarse por su aporte nutricional y por su relación con la salud cerebral.

1. Semillas de calabaza

Las semillas de calabaza son pequeñas, pero tienen un perfil nutricional muy interesante. Aportan minerales como magnesio, zinc, hierro y cobre, todos importantes para el funcionamiento del sistema nervioso.

El magnesio, en particular, participa en procesos relacionados con la memoria, el descanso y la relajación muscular. Por eso, un pequeño puñado por la noche puede ser una opción práctica para quienes desean apoyar su bienestar cerebral de forma natural.

Lo ideal es consumirlas crudas o apenas tostadas, sin exceso de sal. También conviene masticarlas bien para aprovechar mejor sus nutrientes.

2. Nueces

Las nueces suelen ser una de las opciones más recomendadas cuando se habla de salud cerebral. Contienen grasas saludables, antioxidantes y compuestos vegetales que ayudan a proteger las células del estrés oxidativo.

Además, forman parte de una alimentación equilibrada que beneficia no solo al cerebro, sino también al corazón. Y cuando el sistema circulatorio funciona mejor, el cerebro también recibe mejor oxigenación y nutrientes.

Consumir entre cuatro y seis nueces como colación nocturna puede ser una manera sencilla de incluirlas sin excesos.