Regresé a casa con una sonrisa para sorprender a mis padres, pero al entrar… estaban tendidos en el suelo, inconscientes.-YILUX

Dijo grave, pero reversible.

Dijo que habían llegado a tiempo.

Yo asentí, llorando sin hacer ruido, porque mi cuerpo ya no tenía fuerzas para hacer nada más.

Kara llegó dos horas después.

Entró corriendo, con el cabello recogido a medias y el abrigo mal abrochado.

Me abrazó tan fuerte que casi me hizo daño.

—Dios mío, Lena. Dios mío. ¿Qué pasó?

Quise responder, pero no pude.

Solo dije:

—Los encontré en el suelo.

Ella se cubrió la boca con ambas manos.

Sus ojos se llenaron de lágrimas.

Y durante unos segundos volví a sentirme injusta por haber sospechado de algo.

Era mi hermana.