—Es solo basura.
Eso me sorprendió un poco.
Pero aun así asentí.
—Claro.
Me acerqué y tomé la bolsa.
Era extremadamente ligera.
Tan ligera que parecía casi vacía.
Volví a inclinar la cabeza a modo de despedida.
No dijo nada más.
Solo. ligeramente.
Me di la vuelta y seguí caminando.
La reja de hierro se cerró de golpe detrás de mí.
Ese sonido parecía un punto final.
Caminé por la pequeña calle empedrada.