En sus manos temblaba 1 fotografía vieja, amarillenta y maltratada. Era 1 foto de Ofelia. Ella a sus 25 años, con 1 vestido blanco y las manos sobre su vientre, escondiendo 1 embarazo de 7 meses.
Esa foto ella la había perdido hacía 40 años. Arturo tragó saliva, la miró como si viera a 1 fantasma y susurró con la voz rota: “No puede ser… te juro por Dios que anoche no sabía que eras tú”. El aire en la habitación desapareció por completo. No podía creer la chingadera que estaba a punto de escuchar.
PARTE 2
Ofelia le arrebató la foto con las manos temblando. Era la misma que Efraín le había tomado en la feria, 2 meses antes de que su mundo se fuera a la mierda. 2 meses antes de que en el hospital le dijeran que su bebé había nacido muerto y le entregaran 1 cajita sellada.
“¿Quién carajos eres?”, le gritó, sintiendo que el corazón le iba a reventar la garganta. Arturo se pasó las manos por la cara, destrozado. “Te reconocí por los aretes… cuando te los quitaste anoche”, murmuró.
Ofelia se quedó paralizada. Los aretes de oro viejo con la piedra verde. Los mismos que llevaba puestos la noche del parto y que desaparecieron en el hospital.
Arturo sacó 1 cartera vieja de su saco. De ahí sacó otra foto y la aventó a la cama. Era 1 bebé recién nacido, envuelto en 1 cobija azul. Prendidos a la tela, con cinta adhesiva, estaban sus aretes.
“Yo tenía 22 años cuando me entregaron a ese niño en brazos”, sollozó Arturo, llorando con un dolor que venía desde las entrañas. “¿Qué bebé?”, balbuceó ella. “El tuyo, Ofelia”.
El cuarto de hotel dio 1 vuelco. Ofelia se bajó de la cama, descalza, casi escupiendo las palabras. “¡Estás pendejo! ¡Mi hijo se murió!”. Arturo la miró a los ojos: “No, Ofelia. Soy el hombre que recibió al niño que te robaron”.
A Ofelia le dieron ganas de vomitar. El cabrón con el que se acababa de acostar había sido cómplice de la peor tragedia de su vida. Arturo le explicó rápido, antes de que ella lo matara a golpes. Su madre era enfermera en ese hospital.
Una madrugada, la enfermera llegó a casa con el bebé envuelto en la cobija y le dijo a Arturo que no hiciera preguntas. 1 familia de mucha lana y poder en Puebla había pagado un dineral para desaparecerlo. La madre de Arturo crio al niño 2 años, hasta que unos escoltas fueron a quitárselo por la fuerza.
“Llevo 6 meses buscándote”, confesó Arturo, sacando 1 servilleta con el nombre de Ofelia y la dirección del salón de baile. “Hace 1 semana se murió mi madre. En su lecho de muerte me confesó todo. Me dijo que la mujer que pagó por desaparecer a tu hijo sigue viva y que tú te sientas con ella a rezar cada domingo”.