Estaba en una habitación de hotel, sin corbata, despeinado, riéndose con una mujer de cabello oscuro que yo no conocía, o eso creí durante los primeros 3 segundos.-olweny

—Esto es un montaje.

—No —dijo Esteban, caminando despacio hacia el centro del salón—. Es una auditoría de respaldo. Los archivos fueron verificados hace cuarenta minutos.

Camila dio un paso atrás.

—Eso no prueba una relación. Prueba una operación de crisis.

—Una operación de crisis en una suite presidencial con jacuzzi, minibar premium y masaje para dos —solté, por fin levantándome.

Nadie se rió.

Eso fue lo más duro.

Porque ya no era un escándalo con filo de chisme. Era una caída real. Medible. Costosa. Imposible de limpiar con una sonrisa.

Leonor fue la primera en ponerse de pie en la mesa del consejo.

La madre de Emiliano no me miró como a una nuera. Me miró como si yo hubiera incendiado su apellido con mis propias manos.

—Mariana, siéntate —dijo, con una voz tan baja que daba más miedo que un grito.

 

ver continúa en la página siguiente