Los lobos le habían arrancado la piel… pero ella seguía sin soltar al bebé. Cuando el apache la encontró en el desierto, comprendió que no había venido a salvar vidas… sino a unirse a una cacería. Nahuel vio primero el círc

PARTE 2

Nahuel no necesitó contar los jinetes otra vez.

Con una sola mirada entendió lo que eran.

Cazadores.

No hombres desesperados buscando a una mujer perdida.

No un esposo preocupado.

Aquellos hombres avanzaban demasiado tranquilos para eso.

Demasiado seguros.

Como quien viene a terminar un trabajo.

El viento sopló entre las rocas del cañón y levantó arena alrededor de las botas de Nahuel. El apache permaneció inmóvil, observándolos acercarse mientras el sol moría detrás de las montañas.

La mujer temblaba.