Quince minutos antes de que abrieran las puertas del examen de admisión a la UNAM, la pitón que había criado durante siete años se tensó de repente como una cuerda y bloqueó el paso frente al filtro de seguridad sin querer moverse.

—Llévate a papá.

—Ahora.

No hubo respuesta.

El taxi siguió avanzando.

De pronto, las estaciones de radio comenzaron a interrumpirse una tras otra.

Primero música cortada.

Luego silencio.

Después una voz nerviosa.

“Atención… se reporta una situación de emergencia en Ciudad Universitaria…”

Mi corazón se detuvo.

El conductor bajó el volumen instintivamente.

“La policía capitalina ha acordonado parte del campus luego de una fuerte explosión registrada en uno de los edificios cercanos al área de aplicación del examen nacional…”

El taxi frenó bruscamente.

Yo sentí que el aire desaparecía de mis pulmones.

No escuché el resto.

Solo un zumbido.

Luego otra frase.

“…hay estudiantes heridos…”

Mis manos comenzaron a temblar tan fuerte que casi dejé caer el teléfono.

Marqué a mi madre.

No contestó.

Llamé otra vez.

Nada.

Otra vez.

Silencio.

El conductor me miró pálido.

—Dios mío…

Mi celular explotó en notificaciones.

Videos.

Fotos.

Mensajes.

El primer video mostraba humo negro elevándose desde uno de los edificios junto a la zona del examen.

Personas corriendo.

Gritos.

Padres llorando.

Ambulancias entrando al campus.

Debajo, miles de comentarios.

[¿No es la muchacha de la serpiente?]

[Ella dijo que algo iba a pasar.]

[¿Cómo lo sabía?]

Abrí otro video.

Era yo.

Corriendo con Kael entre la multitud.

Mi voz se escuchaba claramente:

“Si algo pasa hoy… recuerden que ustedes intentaron obligarme a entrar.”

Sentí un escalofrío recorrerme entera.

Entonces entró una llamada.

Mi madre.

Contesté de inmediato.

—¡Mamá!

Del otro lado solo había llanto.

Después escuché su respiración agitada.

—Vale…

—Tu papá…

Mi cuerpo entero se congeló.

—¿Qué pasó con mi papá?

Ella rompió a llorar aún más fuerte.

—Después de hablar contigo… se enojó muchísimo… quiso entrar a buscarte dentro del edificio administrativo para demostrar que no pasaba nada…

Mi visión comenzó a nublarse.